UN SUEÑO, SIN DINERO Y MUCHA FE.

El sueño de predicar y compartir el mensaje a todas las naciones (S. Mateo 28:19) a través de los medios de comunicación masivos, inició con el Pr. David Gates, misionero voluntario, quien tuvo la visión de llevar el evangelio a través de la televisión y de esta manera poder alcanzar nuevas almas para Cristo. Este sueño fue concretado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, donde se firmó la compra de una red televisiva que constaba de seis estaciones transmisoras de televisión localizadas en siete ciudades de este país y comenzó a transmitir su programación en octubre del 2002.

Por su parte el Pr. Gates, tuvo un acto de fe y confianza en Dios para la compra de esta estación televisiva, ya que al momento de realizar la compra sólo entregó la cantidad de 200.000 dólares americanos y por el resto del dinero firmó un cheque de 1.4 millones de dólares americanos, de esta manera se esperaba obtener los fondos necesarios para cumplir con dicho compromiso. Luego, en noviembre del 2003, los dueños de la red televisiva tuvieron una reunión con el Pr. David Gates para indicarle que la deuda de 1.4 millones de dólares debía cancelarse antes del 31 de diciembre de ese mismo año o de lo contrario el canal de televisión volvería a su posesión.

Durante todo ese tiempo se realizaron continuas cadenas de oración y finalmente el 30 de diciembre del 2003, un día antes del plazo estipulado, Dios manifestó su poder entregando a través de un donante la cantidad que cubrió la deuda total del canal más los gastos operativos del mismo.

Actualmente la Red ADvenir Internacional alcanza a todos los países de habla hispana. A través de una programación familiar, cultural y educativa, el amor de Dios ha sido compartido con muchas personas en el mundo entero, quienes ahora testifican del cambio en sus vidas y del poder de Dios. Por esta razón, la Red ADvenir ahora, es parte de una red mundial de comunicación que no solo transmiten en español sino también en inglés, portugués, francés y alemán, llevando así el mensaje de esperanza acerca de un Salvador crucificado, resucitado y pronto a venir.